Prometeo el Maestro que robo el fuego

El nombre “Prometeo” tiene su origen griego y significa el “Pre-Vidente” o que se anticipa a los hechos. El Mito fue narrado por el poeta “Hesiodo” a “Homero” en el año 700 A.C y por Esquilo en el 470 A.C, aunque tal vez la imagen del Ladrón del fuego sea aun más antigua de lo que esas versiones posibilitan interpretarlo.
Según la leyenda, “Prometeo” descendía de una antigua generación de Dioses que habían sido destronados por “Zeus”. Era hijo del Titán “Japeto” (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, el sabia que en el suelo de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojo con sus lagrimas y las amazo, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo. “Los Hombres”. “Atenea”, diosa de la sabiduría, que era su amiga, admiro la obra del hijo de los titanes e insuflo en las imágenes el espíritu o soplo divino. Enseguida, les dio a ellos para beber de un néctar mágico para que pudiesen recuperar su pureza, regenerarse, en el caso de que un día la perdiesen. Así lo hizo ya previendo, juntamente con prometeo, la corrupción de los nuevos seres delante de los males provenientes de la caja de “Pandora” (la libertad) que les seria entregado por Zeus mas tarde, como venganza por el robo del fuego, en el intento de pervertirlos a través de los vicios terrenales. Fue así que surgieron, según la leyenda, los primeros seres humanos, que poblaron la tierra. Aunque por mucho tiempo ellos no supieron hacer uso de la centella divina que habían recibido, no teniendo siquiera conocimiento de cómo trabajar con los materiales de la naturaleza que estaban a su disposición por todas partes. Prometeo entonces se aproximo a sus criaturas y les enseño a subyugar a los animales y usarlos como auxiliares en el trabajo; Les mostró como construir barcos y velas para la navegación, les enseño a observar las estrellas a dominar el arte de contar y escribir, a que descubriesen los metales debajo de la tierra y hasta como preparar los alimentos nutritivos, ungüento para los dolores y remedios para curar las dolencias. Pero Zeus, sospechaba de los seres humanos, ya que no fue él quien los creo, ellos provenían de un antiguo mundo que él pretendía modificar íntegramente y siendo así no tenia interés alguno en mantenerlos en la tierra. Por consiguiente, cuando “Prometeo” reivindico para ellos el fuego, que les era imprescindible para la preparación de los alimentos, para el trabajo y principalmente para el progreso material y desenvolvimiento espiritual, el Dios griego decidió negárselo, temiendo que las nuevas criaturas se volviesen más poderosas que él. Entretanto Prometeo resolvió frustrarle sus planes, con la intención de conseguir para los hombres ese precioso instrumento. Con un palo hecho de un pedazo de vegetal seco, se dirigió al carro del “Sol” donde a escondidas tomo un poco de fuego, trayéndolo para los seres humanos, entregándoles así el segundo secreto de la naturaleza. Más tarde él les daría otros secretos. Solo cuando por toda la tierra se encendieron las fogatas es que Zeus tomo conocimiento del robo de Prometeo, pero ya era tarde. Puesto que ya no podía confiscar el fuego a los hombres, concibió ahí para ellos un nuevo maleficio: Les envió una Virgen creada artificialmente, “Pandora”, de belleza incomparable, con una caja portadora de muchos males. Prometeo le advirtió a “Epimeteo”, su Hermano de no aceptar ningún presente de Zeus, pero Epimeteo no lo recordó y recibió con alegría a la linda doncella, abriendo la caja de los males los cuales se esparcieron rápidamente sobre la tierra. Junto a ellos se encontraba él más precioso de los tesoros, “La esperanza”; pero Zeus le había encomendado a Pandora no dejarla salir y así fue hecho. Los hombres que hasta aquel momento habían vivido sin sufrimientos, sin dolencias, sin torturas y sin vicios, comenzaron a partir de entonces a corromperse sin “Esperanza”, olvidándose el objetivo de su propia existencia, “La Evolución”. Después de esto, vengándose Zeus de Prometeo, le envío a este al desierto de Citia, donde fue puesto preso a una pared de un terrible abismo, con cadenas inquebrables, en una peñasco de la montaña del “Caucasó”, en “Pie”, sin reposo alguno, durante 30 siglos, sufriendo la amargura de que su hígado sea devorado por un “Águila” que venia cada día a la región para dicho fin, después de que el órgano se volvía a reconstituir. Por fin llego el día de su redención. Hércules (el arquetipo), pasando por allí con los argonautas, al ver al águila devorando el hígado de “Prometeo”, tomo su flecha lanzándola sobre la misma. Enseguida soltó las cadenas y llevo a Prometeo consigo. Puntos clave y elementos para la reflexión El Maestro de la Humanidad y la innovación La alegoría de Prometeo simboliza la innovación espiritual, el rescate de los justo y verdadero, a costa del sacrificio y el sufrimiento. La decadencia de que esta indebidamente investida la representación de lo sagrado, que provoca el aparecimiento de un Maestro dotado de un nuevo vigor, de naturaleza incorruptible, que surge para revitalizar la llama del proceso histórico religioso. La ruptura en relación a lo establecido, no solo dogmática, es consecuencia inevitable del abuso, de la falta de autoridad, de la prepotencia y del “Egoísmo” del poder político y religioso instituido. Es por ello que cuando aparece una corriente renovadora, que intenta devolver al hombre a la realidad, apartarlo de la ilusión de sus sentidos y restituir el orden olvidado, el amor, la fraternidad, la libertad, la igualdad, evidentemente chocara este con la autoridad, el poder instituido, deseoso de mantener las cosas tal como están, pues es ahí en el desorden, en el caos en donde cobran fortaleza ante esos seres dormidos y olvidados de su propia naturaleza y esencia. Prometeo simboliza esa luz, que bajando a la tierra intenta iluminar a los hombres, apartándolos de la oscuridad, símbolo de la ilusión, de la dualidad, intentando con ello devolverles al camino de la evolución, es así que el sufrimiento de 30 siglos representa ese sacrificio del iniciado, a lo largo de la historia en el ejercicio difícil de librar a los hombres de la ilusión. El fuego: Marco de Civilización y evolución espiritual El fuego es un símbolo sagrado, dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar. Él representa la luz que ilumina a los que actúan de acuerdo a su conciencia, proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior). No así para el curioso, para el inconsciente, para el cual se torna en llamas del infierno. Este elemento es también el inicio de la evolución humana, fue el elemento determinante para el salto de una estructura primitiva a una mayormente evolucionada, estructurada, sociabilizada. Zeus y las falsas religiones. Es importante, según bien lo menciona el autor, reconocer el paralelismos existente entre los dioses del Olimpo y el poder religioso instituido, que durante siglos han mantenido a la humanidad subyugada a intereses mezquinos de una minoría, de forma totalmente arbitraria. El mito se anticipa a la historia e ilustra el actuar del Dios que revestido del poder ejerce la opresión, representando a aquellos que sin preparación y capacidad de ejercerlo, se preocupan mas en defender sus propios intereses, arrastrando a la mayoría a la ilusión de los sentidos. Es esta la representación del falso Dios, que no busca la paz, el amor y la luz necesarios para las criaturas y su evolución, es el temor siempre latente de considerar a todos en igualdad de condiciones. Epimeteo y Prometeo, entre la curiosidad y la sabiduría. Conforme lo habíamos dicho “Prometeo” representa la conciencia, el conocedor del pasado y del futuro (sabiduría) y justamente por esa duda producto del razonamiento genera la desconfianza e intenta advertir y recomendar a su hermano Epimeteo, que no acepte regalo alguno de Zeus. Pero este siendo desmemoriado lo hace (“Epimeteo” significa el que piensa después), para luego abrir la caja de “Pandora” seducido por los encantos de la doncella, la cual fue creada artificialmente, al ser creada de dicha manera no posee alma, representando a la muerte y el error. Ya luego se casan ambos, es decir quedan establecidos aquellos vicios y males y el efecto que producen en el ser inconsciente y de incapacidad espiritual (Pandora y Epimeteo) La alegoría de Prometeo y la Creación Ningún otro relato griego presenta en forma tan precisa la historia evolutiva del género humano. A más de ello el mito esclarece la oposición entre las tinieblas y la luz, entre la conciencia y la inconciencia del ser. Ser conscientes espiritualmente, significa ser dueños de sí mismo, de los propios pensamientos, de los propios actos, fallas y actitudes. Conocer el propio pasado, proyectar el futuro y estar plenamente presentes en “el” presente, lucidos, entendidos, percibiendo que en nosotros esta la fortaleza y que esta debe establecerse. (Las Palabras) Así mismo, la relación existente con el pasaje del génesis sobre Adán y Eva es admirable, trayéndonos a colación el libre albedrío. Esta cuestión es fundamental, ambos nos muestran que el hombre solo alcanza un estado del saber arbitrar, manejarse, decidir, cuando ya tiene un grado adelantado de evolución a diferencia de aquel que no tiene conciencia de sus actos y por ende de las consecuencias trágicas que pueden desembocar para si mismo y sus semejantes. “Es por este hecho que nada adelanta poder escoger cuando no se sabe escoger” La importancia del mito reside en la importante misión de educar a los hombres, que desde siempre ha sido el gran desafió, pues requiere de sacrificio y abnegación delante de los intereses estructurados de la ilusión para intentar trabar la evolución espiritual. Q.H. José Riquelme M.·.M.·.

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